El compositor inventado de Berlioz
Criticar es fácil—sobre todo criticar con saña. Un reseñista puede destrozar en diez minutos una partitura que a un compositor le ha costado diez años de pensamiento, y muchos supuestos críticos musicales no tienen ni una fracción del conocimiento o la capacidad de quienes ridiculizan. Algunos compositores supieron defenderse con la pluma igual que con la partitura. Hector Berlioz y Richard Wagner, por ejemplo, eran muy dados a la polémica.
Berlioz era también crítico y disfrutaba burlándose de los reseñistas menores. Una vez les tendió una trampa para demostrar su incompetencia. Escribió una obra de verdadero interés titulada La huida a Egipto, pero en el programa la atribuyó a «Pierre Ducre», un supuesto compositor del siglo XVII. Para rematar, la escribió en estilo antiguo.
Los críticos picaron. Publicaron elogios sobre la «valiosa recuperación», inventaron detalles históricos sobre la vida de Ducre y hasta hablaron de buscar más obras suyas. Cuando la admiración estaba en lo más alto, Berlioz intervino y reclamó la pieza como propia, revelando que Ducre solo existía en la imaginación.
Después de aprobarla por unanimidad, difícilmente podían retirar el elogio. Berlioz consiguió así que su obra se comentara y se difundiera—una atención que quizá no habría recibido si hubiera aparecido simplemente con su nombre.