Las variaciones de Kreutzer y el elogio de Beethoven
Kreutzer se hizo célebre como virtuoso y profesor, y le encantaba improvisar variaciones. Una vez llegó a una velada musical y encontró a Beethoven y a otros músicos reunidos alrededor del piano. Estaban intentando sacar unas variaciones que había escrito Beethoven.
Al escucharlas, Kreutzer notó que las variaciones de Beethoven eran torpes: estaban pensadas más para el efecto que para tocarse con naturalidad. Los demás se atascaban. Entonces Kreutzer se sentó con audacia y, sobre el mismo tema, improvisó un nuevo conjunto de variaciones, lleno de pasajes elegantes y escritura muy idiomática.
Al terminar, todos esperaban que Beethoven se ofendiera. En lugar de eso, Beethoven se acercó, le estrechó la mano y dijo en voz baja: «Eso es exactamente lo que yo debería haber hecho».