Liszt sobre Mendelssohn
Esta historia se atribuye a Franz Liszt y conviene tomarla “con un grano de sal”, sobre todo los comentarios más punzantes. Aun así, muestra bien cómo Liszt narraba las rivalidades musicales.
Liszt afirma que Mendelssohn dibujó una vez al diablo tocando el concierto en sol menor con cinco martillos en cada mano. ¿El motivo? Según Liszt, él interpretó el concierto a partir del manuscrito y cambió algunos pasajes que le parecían demasiado simples, lo que irritó a Mendelssohn, quien (a diferencia de Schumann o Chopin) supuestamente no aceptaba sugerencias.
Liszt recuerda luego una cena en París en casa de la condesa de P. Mendelssohn, invitado a tocar, se sentó al piano y—para sorpresa de todos—empezó la Rapsodia húngara n.º 4 de Liszt, tan mal que los invitados que la habían escuchado en manos de Liszt se echaron a reír. Mendelssohn se enfadó, improvisó un final y pasó a su propio Capricho en fa sostenido menor (op. 5), que tocó con elegancia.
Cuando después pidió a Liszt algo “nuevo y llamativo”, Liszt decidió vengarse con humor: anunció el Capricho de Mendelssohn en su propia versión “de concierto” y lo tocó al instante. Mendelssohn no estalló; se rió, examinó la mano derecha de Liszt y bromeó con que su única ‘reparación’ habría sido retarlo a boxeo, pero tras ver esa mano, desistía. El momento incómodo terminó sorprendentemente bien.