Música pagada por nota
Hay quien no puede resistirse a convertir el arte en números. Incluso se intentó calcular cuánto ganaban ciertos músicos famosos por cada nota.
La afirmación es esta: Rossini supuestamente “cobraba” dieciocho peniques por cada nota que escribió en su ópera *Semiramide*. Nada mal—hasta que recuerdas que una cantante podía salir aún mejor. Cada vez que Adelina Patti cantaba *Semiramide*, se decía que recibía quince peniques por nota. Y en *Lucia di Lammermoor*—donde en los grandes momentos hay menos notas—“La Diva” habría llegado a cobrar, en su mejor tarifa, un chelín y nueve peniques por una sola nota.
Con Paganini la matemática se vuelve delirante. En un concierto en París, sus ganancias se citan como 165.000 francos por unas quince páginas de música para violín. Un calculador paciente lo convirtió en nueve chelines y tres peniques por compás. Dividido por tiempo: cuatro chelines y siete peniques por cada negra (¡o incluso por cada silencio de negra!), la mitad por cada corchea, y así sucesivamente.
Eso es contabilidad musical llevada al extremo. Si sigue así, alguien terminará poniendo precio a cada nota del último toque de trompeta de Gabriel.