Lablache con dos sombreros
El gran cantante Luigi Lablache era famoso no solo por su voz, sino también por su comicidad. Tenía la costumbre de contar historias que hacían reír a carcajadas a sus amigos.
Un día esperaba ser recibido por el rey de Nápoles. Entraba una corriente fría por las puertas abiertas, y Lablache pidió permiso para conservar el sombrero puesto, para no resfriarse.
A los pocos minutos el ujier le indicó que el rey estaba listo. Con prisas, Lablache tomó un sombrero que estaba cerca—olvidando que el suyo seguía en su cabeza—y entró ante el monarca llevando el sombrero prestado en la mano.
El rey estalló en carcajadas. Lablache alzó la vista, comprendió el absurdo y luego se inclinó con toda calma. «Señor», dijo, «Vuestra Majestad tiene razón: ¡incluso un sombrero es demasiado para un hombre que no tiene cabeza!»