Voz contra trompeta

Parece increíble, pero la historia recoge casos en los que la voz humana superó a los instrumentos de viento —en potencia y en resistencia.

El legendario bajo Luigi Lablache era célebre por su volumen: se decía que su tono dominaba a toda la orquesta y al coro juntos.

Aún más asombroso es Farinelli. En Roma se enfrentó a un trompetista y lo superó en pasajes brillantes, fuerza y ornamentación. Cuando al trompetista se le acabó el aire, Farinelli siguió cantando, como si fuera con el mismo aliento, con más brillo aún, hasta que los aplausos lo detuvieron.

Algo parecido ocurrió en Londres cuando la cantante inglesa Mrs. Billington tenía una trompeta obbligato en parte de su solo. El director le gritó varias veces al trompetista que tocara más fuerte para equilibrar la voz de Billington. El extranjero, ofendido, tiró la trompeta y soltó: «Decir ‘más fuerte’ es fácil… pero ¿dónde está el aire?»