La aversión de Mendelssohn a Meyerbeer
Felix Mendelssohn sentía una fuerte aversión por la música de Giacomo Meyerbeer. Consideraba la suya pulida, elegante y erudita, sin “efectos” baratos para impresionar. Meyerbeer, aunque a menudo era hábil (sobre todo en la orquestación), también recurría a trucos más estridentes y sensacionalistas.
La ironía es que se parecían un poco. Ambos eran de origen judío, con un aire “hebreo” reconocible, de complexión esbelta y con el peinado parecido.
Esa antipatía musical se convirtió en fastidio personal, especialmente cuando sus amigos lo picaban por el parecido con el compositor que detestaba. En París, después de una tanda de bromas, se fue indignado a la barbería y se cortó el pelo muy corto para romper la semejanza.
Le salió mal: el nuevo corte provocó otra ronda de bromas sobre el mismo parecido odiado.