THEIR FAVORITE SURROUNDINGS FOR COMPOSITION

Los compositores siempre han tenido “configuraciones de trabajo” muy distintas. Beethoven apuntaba ideas en cafés y tabernas, pero también componía caminando—hasta bajo un roble famoso cerca de Viena. A Mozart le encantaba la compañía y aplazaba el *escribir* porque la música ya estaba terminada en su cabeza; Schubert podía esbozar melodías incluso con el ruido de una taberna. Haydn se encerraba en un diminuto ático; Rossini escribía en la cama para no pasar frío (y una vez, dicen, prefirió componer otro dúo antes que recoger la hoja que se le cayó). Mendelssohn podía conversar y orquestar a toda velocidad; Wagner exigía silencio absoluto—y a veces incluso se vestía según la época que estaba componiendo.