AN ABSENT-MINDED CONDUCTOR

La enfermedad mental de Robert Schumann no apareció de la nada. Antes de los años más oscuros, sus amigos notaron episodios de despiste que podían ser casi cómicos—si no fueran tan reveladores.

Un ensayo se volvió legendario. Schumann dirigía una *Pasión* de Bach (el gran coro de apertura). El coro empezó con fuerza, pero el gesto de Schumann se hizo cada vez más débil… hasta detenerse. Dejó la batuta, pasó cincuenta o sesenta páginas y se puso a leer un movimiento de la segunda parte, totalmente absorto.

El coro siguió cantando. Schumann siguió leyendo. Los demás miraban en cámara lenta.

Al final “despertó”, oyó música que no coincidía en nada con lo que estaba leyendo y paró a los cantantes: «¡Por el amor de Dios—señoras y señores—qué demonios están cantando ahí?»

Comedia involuntaria, presagio trágico.