ART BEFORE BUSINESS
A Beethoven le encantaba escaparse al campo en verano. Alquilaba una habitación fuera de Viena para caminar, pensar y dejar que las ideas le asaltaran entre bosques y prados.
Una vez se mudó a Mödling con un gran carro lleno de muebles y manuscritos. El plan era simple: el carro detrás, Beethoven delante. Pero en cuanto salieron de la ciudad, la naturaleza hizo magia. Le vinieron temas a raudales; paraba, anotaba, ordenaba, volvía a parar… y se olvidó por completo de que detrás venía un carro de cuatro caballos.
Más tarde por fin recordó sus cosas y corrió al destino… para encontrarlas esparcidas por la plaza del mercado. El carretero esperó dos horas, se encogió de hombros, descargó todo y se volvió a casa—más fácil aún porque Beethoven le había pagado por adelantado.
Beethoven se enfadó, luego vio lo ridículo de la escena, buscó ayuda y lo metió todo bajo techo antes de medianoche. Primero el arte, después la logística.