El primer compromiso de Jenny Lind
Jenny Lind fue famosa no solo por su voz, sino también por un carácter dulce y amable que ni las dificultades serias lograban alterar. Su boda con Otto Goldschmidt, a quien conoció en su gira americana de 1851, es bastante conocida. En esa época estaba bajo la dirección de P. T. Barnum, y Goldschmidt fue durante un tiempo el pianista de la compañía.
Menos conocido es lo cerca que estuvo de casarse con alguien mucho menos agradable. Poco antes de viajar se comprometió con Claudius Harris, un oficial del ejército inglés. Era muy religioso y bastante fanático. Insistía en que dejara el escenario; su familia incluso pensaba que lo mejor sería que pasara el resto de su vida “expiando” su carrera teatral.
Lind acabó cediendo y ofreció una serie de seis funciones operísticas de despedida. Nadie pensó entonces que fuera un adiós definitivo a la ópera—pero lo fue.
Cuando llegaron los preparativos de boda, Harris quiso incluir en el contrato una promesa de que nunca volvería al escenario operístico. También se oponía a que ella controlara por completo sus ingresos, diciendo que era “antibíblico”. El compromiso estuvo a punto de romperse. Harris la aterrorizó con amenazas de tormento aquí y en el más allá si rompía su palabra.
Se reconciliaron, y Lind se sentó al piano para cantarle—pero al darse la vuelta lo encontró dormido. Con el tiempo Harris le resultó cada vez más repulsivo y el compromiso se rompió. Poco después conoció a Goldschmidt, un hombre más digno, y se casó con él en 1852 tras un año de trato.