Viajar como la realeza

Las grandes primadonnas de antaño iban de gira en pesadas diligencias. A finales del siglo XIX, aquello ya sonaba casi arcaico.

Cuando una soprano estrella tenía al público rendido, lo “regio” parecía poco. Adelina Patti, por ejemplo, habría viajado en un coche privado de tren que costó alrededor de £11.600.

Era un palacio sobre ruedas: paredes y techo cubiertos con tapices dorados, cortinas de damasco de seda y muebles tapizados a juego. El salón estaba en blanco y oro, con cuadros de artistas célebres. Las lámparas eran de oro y la carpintería, de sándalo. Hasta el piano era de la misma madera —y solo el piano costó £400.

La moraleja: en esa época, ningún rey ni emperador viajaba con un lujo semejante.