El loro habla mejor

Dominar el instrumento no garantiza dominar la lengua. El violonchelista inglés Lindley era un músico famoso, pero en la vida cotidiana tartamudeaba muchísimo.

Un día, paseando por Londres, vio un loro a la venta en un escaparate. Se detuvo con amigos y preguntó al vendedor, tartamudeando: «¿P-p-puede h-h-hablar?»

El comerciante, pensando que era simple curiosidad, respondió: «Sí… y bastante mejor que usted. Si no pudiera, le retorcería el cuello».