La misa que salvó la música sacra

Hubo un momento en que el futuro de la música en la misa católica dependió de una sola obra. A mediados del siglo XVI, la música litúrgica se había vuelto tan ligera y trivial que el papa Marcelo pensó en prohibirla en el servicio.

Giovanni Pierluigi da Palestrina creía que el papa y los cardenales cambiarían de opinión si oían una misa escrita en el auténtico estilo eclesiástico. Les rogó que aplazaran la decisión hasta escuchar su música. Aceptaron.

En Pascua de 1555 se interpretó ante los máximos dignatarios de la Iglesia la *Missa Papae Marcelli* (“Misa del papa Marcelo”). Fue tan refinada y apropiada que quedaron encantados y abandonaron la idea de expulsar la música del culto.

Palestrina fue nombrado maestro de capilla e influyó durante años en la composición sacra. Hoy se le considera un hito de la historia musical: la prueba de que, a veces, una sola pieza puede cambiar las reglas.