Scarlatti casi lo hizo rendirse

El músico inglés Thomas Rosengrave estaba en Italia, en una velada, cuando un joven callado y discreto fue invitado a tocar. Rosengrave escribió que le pareció que había “mil demonios” en el teclado: nunca había oído pasajes y efectos así.

Se sintió tan superado que dijo que, de haber tenido un cuchillo a mano, “se habría cortado los dedos” de vergüenza. Y añadió que durante un mes no pudo ni tocar un instrumento.

Aquel joven italiano era Domenico Scarlatti.