Gratitud musical
Liszt no fue el único músico que tomó los hábitos. Josquin des Prez, maestro de capilla del rey Luis XII de Francia, también era hombre de Iglesia.
Se cuenta que el rey le había prometido un cargo con mejores ingresos y luego se olvidó por completo. Josquin no lo recordó con una carta, sino con música.
Compuso un himno para la capilla usando como texto un verso del Salmo 119: “Acuérdate de tu siervo conforme a tu palabra.” El rey captó la indirecta y le concedió el puesto prometido.
Y Josquin supo dar las gracias en el mismo idioma: poco después ofreció otra composición de agradecimiento, de nuevo con palabras del mismo salmo: “Señor, has tratado con bondad a tu siervo.”