La escapatoria de Händel
Al principio de su carrera, Händel supo que el puesto de organista en Lübeck estaba vacante. Caminó hasta allí para solicitarlo—y se encontró con una condición asombrosa.
Quien obtuviera el cargo debía casarse con la hija del organista fallecido.
Händel se dio la vuelta y regresó sin presentar solicitud. Si la joven hubiera sido más bonita y el bolsillo de Händel más abultado, quizá el desenlace habría sido otro—y toda su carrera habría cambiado, probablemente para peor.
El mundo musical puede agradecer que el joven alemán no se dejara tentar por aquella hija rubia. De lo contrario, podría haberse quedado en una honrosa pero discreta oscuridad en una antigua ciudad alemana y no habría seguido el camino que lo convirtió en un compositor gigantesco.