El concierto del zapato de madera de Paganini
A Paganini se le pinta a menudo como un avaro musical, pero esta historia lo muestra bajo una luz más amable. Una mañana en París su criada llegó llorando: habían reclutado a su novio y lo habían enviado a la guerra, y ella era demasiado pobre para comprar un sustituto.
Paganini decidió ayudar—y lo hizo de la forma más teatral imaginable. Consiguió un zapato de madera y lo transformó para que pudiera encordarse y tocarse como un violín. Luego anunció un concierto en el que interpretaría cinco piezas con el violín y cinco con un zapato de madera.
La extraña promesa, por supuesto, llenó la sala. Paganini le había dado entradas a la joven y, al terminar el concierto, se acercó a ella y le volcó en el regazo veinte mil francos. Con eso, le dijo, podía comprar un sustituto para su amado y, con lo que sobrara, montar un hogar.
También le dio el zapato de madera que le había traído tanta suerte y le aconsejó venderlo. Como curiosidad, el «instrumento» se pagó bien, y ella sumó ese dinero al fondo que debía asegurar su felicidad doméstica.