Un ejército, una vaca y una prima donna

Los ejércitos no suelen obedecer a una prima donna, pero una historia del sitio de Hamburgo insinúa lo contrario.

Durante el bombardeo, dicen, la ópera siguió funcionando, y los oficiales y soldados sitiados disfrutaban escuchando a Madame Fodor, la prima donna de la ocasión. Como muchas grandes cantantes, ella creía necesitar su “estimulante” favorito para triunfar. En su caso era leche fresca: inocente, sí, pero difícil de conseguir cuando la ciudad está sitiada y la última vaca ya ha sido sacrificada para comer.

Al saber que su estrella se había quedado sin leche, los oficiales decidieron remediarlo a cualquier precio. Los soldados hicieron una salida valiente fuera de las murallas y regresaron triunfantes… no con el enemigo, sino con una vaca capturada.

La vaca fue escoltada hasta el teatro, presentada públicamente a la cantante y alojada en un cuarto de utilería del escenario. A partir de entonces, Madame Fodor pudo servirse leche cuando quisiera.