CHERUBINI AS A REVOLUTIONARY FIDDLER

París, 1792: Cherubini salió a dar un paseo y acabó en manos de una turba revolucionaria. Sabían que había tocado para reyes—así que exigieron que tocara para ellos. Al negarse, empezaron a gritar «¡Realista!» (una etiqueta peligrosísima entonces). Otro músico le puso un violín en la mano: si quieres seguir vivo, toca. Cherubini pasó el día entero tocando hasta que la multitud por fin se dispersó.