Camporese calma a un paciente cantando

Las historias de música que “cura” la locura a veces suenan a cuento, así que tómese esta por lo que vale. Cuando Madame Camporese cantaba en Milán, un amigo le habló de un hombre en el hospital que se había vuelto un fanático musical y había enloquecido tras el fracaso de una de sus óperas. Al saber que ella había llegado, exigió verla; al negárselo, se enfureció tanto que tuvieron que atarlo a la cama.

Camporese se preparaba para una velada, pero lo dejó todo y fue al hospital. Desde la habitación contigua le cantó una melodía de Haydn. Él se tranquilizó enseguida y finalmente rompió a llorar. Luego ella se acercó a su cama y cantó otra vez. Al terminar, el hombre, ya calmado, sacó de debajo de la almohada una melodía que había compuesto y le pidió que la cantara. Ella lo hizo—y la repitió a su petición. Cuando se fue, el pobre músico quedó manso y dócil—todo, dice el relato, gracias a su bondad.