RATHER A HARD OPPONENT TO CONQUER

Un joven violinista berlinés aprendió por las malas que no conviene burlarse de quien parece menos hábil que tú. En una fiesta tocó algunas piezas y apenas recibió aplausos. Luego invitaron a otro joven a tocar, y su primer intento fue realmente flojo.

El violinista se sonrió, salió otra vez y tocó de forma súper ostentosa para “aplastar” al extraño. Pero cuando le tocó de nuevo al supuesto amateur, de repente tocó con tal brillo y expresión que dejó al fanfarrón sin palabras. La sala quedó en silencio. El berlinés desapareció. Plot twist: el “malo” era Paganini. Moraleja: nunca subestimes demasiado pronto.