Ingenio francés

El compositor de ópera francés Grétry tenía mucho ingenio y disfrutaba del chiste.

Viajando por Suiza conoció a un barón alemán que propuso viajar juntos. Grétry intentó conversar: «Ah, señor, qué encantado estoy con—»

«Señor», lo interrumpió el barón, «yo nunca hablo en un carruaje».

Más tarde, en una posada, Grétry lo intentó otra vez. El barón: «Yo nunca hablo en una posada».

Grétry respondió seco que entonces quizá hablarían en el camino. El barón entendió por fin la broma y se hicieron amigos.

Al día siguiente subían el Mont Cenis. Grétry vio una pequeña cruz clavada en el suelo y preguntó a los guías qué significaba. Ellos soltaron una sola palabra: «¡Silencio!» Grétry pensó: «¿Más barones alemanes?»

Pero los guías explicaron la razón: allí arriba, incluso una conversación podía provocar vibraciones que soltaran nieve y causaran una avalancha.