Mendelssohn componiendo por diversión
Componer música no es solo imaginación: también exige mucho trabajo práctico, casi ‘mecánico’. Pero un compositor que escribe a menudo puede aprender a volcar ideas en el papel con una rapidez asombrosa—sobre todo si hay un plazo o un poco de orgullo de por medio.
Mendelssohn esperaba escribir una romanza y una obertura para una función benéfica de ‘Ruy Blas’. Otros compromisos lo retrasaron y solo terminó la romanza. Cuando la envió al comité, le dieron las gracias—y añadieron que era una lástima que no hubiera escrito también la obertura; por supuesto, entendían que eso no podía hacerse con prisas, y el año siguiente le darían más aviso.
Mendelssohn oyó la insinuación: que no era capaz de escribir una obertura rápidamente. Él mismo admitió que quedó ‘bastante picado’.
En dos días la obertura estaba lista. Ni siquiera fueron dos días de trabajo continuo—tenía ensayos y un concierto. Aun así, dijo después que componer aquella obertura le dio más diversión que cualquier otra cosa que hubiera hecho.