El consejo de Haydn: escribe otra versión
Haydn era la celebridad musical de Viena y los jóvenes compositores siempre le pedían ayuda. Un pianista llamado Kozeluch escribió un concierto en mi bemol mayor y quería dedicárselo a Haydn. Le envió la partitura y preguntó qué debía poner en la dedicatoria.
Haydn contestó con cortesía, pero con franqueza. No podía aceptar la dedicatoria, dijo, porque el concierto se parecía demasiado a una obra suya. Si Kozeluch lo deseaba, le daría permiso para dedicarlo—con una condición: que lo reescribiera en una forma nueva.
A Kozeluch no le hizo gracia, pero se fue, rehízo el concierto y envió la nueva versión. Haydn la aprobó. El autor observa que entonces las ideas se citaban y reutilizaban con más libertad—hasta que chocaban con la memoria de un maestro.