GOUNOD’S FAUST

Hoy *Faust* parece inevitable: clásico, querido, por todas partes. Pero al principio fue… ignorado.

En Londres, Chappell & Co. compró a Gounod los derechos de representación en inglés por **£60** y el manuscrito se quedó en una estantería acumulando polvo.

Cuando el empresario de ópera Colonel Mapleson necesitaba algo “nuevo”, pidió ayuda a su amigo Tom Chappell. Chappell le dio *Faust* con un encogimiento de hombros: si tiene mérito, ya lo descubrirás.

Mapleson lo desempolvó—la historia dice que hasta con telarañas—lo montó, y en pocas semanas el público estaba encantado. De golpe, Gounod pasó a “primer nivel”.