Algunos músicos generosos
Muchos grandes músicos fueron generosos hasta el exceso—y algunos, directamente derrochadores. Dos ejemplos famosos son Franz Liszt, el pianista estrella, y Jenny Lind, el “ruiseñor sueco”, ambos conocidos por donar enormes sumas a la caridad.
Una anécdota de Mozart lo ilustra bien. Un mendigo lo importunaba pidiéndole dinero; Mozart no llevaba nada en el bolsillo, así que garabateó a toda prisa una breve canción en un papel en blanco y le dijo que la llevara a un editor concreto, donde le pagarían bien. El mendigo lo hizo y cobró. (Y queda la pregunta de siempre: si a Mozart le resultaba tan fácil, ¿por qué él mismo estuvo tantas veces sin dinero?)
Incluso Rossini, que tenía fama de tacaño, fue generoso con sus padres: después de las tres primeras funciones de cada ópera nueva, les enviaba dos tercios de lo que cobraba.