El perro de Patti

Las primadonnas, como mucha gente común, suelen tener debilidad por las mascotas. Adelina Patti sin duda la tenía. Poseía un perrito diminuto de una rara raza mexicana, regalo de uno de los presidentes de México. El animal vivía con lujo y acompañaba a la gran cantante a todas partes.

Durante una gira por Estados Unidos, el perro murió. Patti estaba inconsolable.

Poco después, al final de una función de Lucia, la diva salió a saludar ante el telón para recibir los aplausos y las flores que le lanzaban desde todos los rincones del teatro. Entre los obsequios le entregaron un cofre de rosas.

En cuanto Patti lo tomó, el envoltorio exterior de flores se abrió de golpe. Dentro, sobre un cojín de seda, reposaba otro perrito mexicano diminuto, destinado a sustituir al que “se había unido a la mayoría”.

La audiencia enloqueció al ver la escena, y Patti se vio obligada a volver una y otra vez a saludar—acurrucando y acariciando a su nuevo tesoro.