A CONCERT PREACHER
Hans von Bülow era un pianista brillante y, para las autoridades, una molestia pública: colaba comentarios políticos en sus discursos de concierto. En Leipzig la policía obligó a este “predicador” a firmar una promesa: en sus conciertos no diría ni una palabra, ni siquiera para anunciar la próxima fecha.
En Berlín fue aún peor. Después de burlarse del intendente de la ópera, el conde von Hülsen, y llamar al teatro “el circo que dirige”, le quitaron honores y medallas. Cuando Hülsen murió poco después, a los acomodadores les dieron incluso una foto de Bülow para impedirle la entrada a un concierto conmemorativo.
La respuesta de Bülow fue de músico puro: al día siguiente se sentó al piano e improvisó sobre un tema del *Figaro* de Mozart que, básicamente, pregunta: «¿Se atreverá el conde a bailar un poco?» El público pilló la indirecta al instante y estalló en risas. A veces el discurso más afilado es musical.