EL EXTRAÑO COMPAÑERO DE CUARTO DE BALFE

Balfe, el compositor de The Bohemian Girl, vivió una experiencia que no quiso repetir jamás.

Él y varios músicos más fueron contratados para un breve trabajo musical en las afueras de Londres. Para evitar ir y venir cada día, decidieron alquilar habitaciones cerca. Pero había pocas vacantes, y Balfe aceptó lo que encontró: una casa que, vista desde fuera, no prometía nada bueno.

Era tarde y la casera dudaba incluso de poder alojarlo. Lo dejó esperando en el pasillo mientras “arreglaba algo”. Al final volvió, nerviosa, y le dijo que su habitación estaba lista.

Agotado, Balfe se durmió sin mirar alrededor. A la mañana siguiente, por fin examinó el cuarto.

En un armario comunicado con su habitación encontró un cadáver, aparentemente metido allí a toda prisa.

Balfe no se detuvo a pensar en las buenas maneras. Se marchó de inmediato, agradecido de no haberlo descubierto de noche. La casera, incapaz de resistirse al dinero rápido, había sacado a un familiar fallecido de un lugar provisional para poder alquilar el espacio. Balfe había entrado tranquilamente y ocupado, literalmente, su sitio.

Luego pudo bromear sobre el “sentido de los negocios” de aquella mujer, pero el susto quedó. Desde entonces no volvió a dormir en una habitación desconocida sin inspeccionarla antes.